Determinar el nivel de competencias de cada empleado o candidato a ingresar a la organización requiere de una efectiva detección de las aptitudes y actitudes que permitan a una persona tener la capacidad para desempeñar su puesto y eventualmente, ocupar en el futuro puestos de mayor responsabilidad.

La competencia se refiere a la capacidad productora de un individuo que se define y se mide en términos de desempeño en un contexto laboral determinado, y no solamente de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes. Estas son necesarias, pero no suficientes en sí mismas para un desempeño efectivo.

Se entregará a la Organización un reporte individualizado en donde se hará la comparación de perfiles persona-puesto, con la información necesaria para tomar las decisiones relativas a la planeación y desarrollo del personal.

La detección de competencias se determina a través de la valoración de dos grupos de variables:

A. Psicológicas


•  Perfil intelectual

•  Perfil de personalidad.

•  Perfil de liderazgo

•  Creatividad

•  Actitud hacia el reto y la innovación

•  Capacidad para la toma de decisiones

 

B. Prácticas

 

I.- Formación académica (Este apartado se verificará sólo a nivel documental).

II. Actitud

III.- Habilidades gerenciales.

IV.- Habilidades interpersonales.

V.- Solución conceptual de problemas.

VI.- Responsabilidad por resultados.

 
 
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